Garitano le dio la titularidad en el partido en Anoeta, para sorpresa de muchos, aprovechando la ausencia de Kovacevic con su selección. Pero tuvo la mala suerte de debutar en uno de los peores partidos del equipo en todo el año, y él salió particularmente señalado.
Tuvo que esperar nada menos que casi dos meses para volver a jugar en liga (antes lo había hecho en Copa), cuando en Andorra, fue el elegido, ahora sí, para tapar esta vez la ausencia de Iker Recio, mostrando una actuación más aceptable, aunque sin grandes alardes tampoco. Mucho tenía que haber hecho para convencer tanto a Garitano como para mantenerlo una vez disponibles los dos centrales titulares, algo que no ocurrió.
Lejos de eso, las pocas veces que sale a escena comete errores inaceptables, como le ocurriría en Almería (de nuevo sustituyendo a Kovacevic, no disponible) al regalar el primer tanto de los rojiblancos.
No extraña por tanto que se pase en el banquillo durante semanas y semanas, hasta que llega la desgraciada lesión del balcánico, y con ella, una ventana de oportunidad para él. Sin embargo, Jorge Moreno le pasa por la derecha (sin que tampoco hiciera nada del otro mundo), y le toca volver a ver los partidos desde la suplencia. Para colmo, el club le trae a otro competidor (Arribas) el último día de plazo del mercado invernal.
La llegada de Sergio González parece que es la puntilla final para el vigués. El técnico catalán no contempla en absoluto su participación, y pone por delante a los citados Jorge Moreno, Iker Recio, por supuesto Kovacevic cuando vuelve, e incluso Arribas. De hecho, solo le dio minutos (y medio partido nada más) en el desplazamiento (y hecatombe) a Valladolid, que Sergio tiró dándoselo a los suplentes.
Cuando parece que se va a pasar el año casi en blanco, de repente Idiakez (que de primeras tampoco se fija en él), lo eleva al que sería su mejor etapa de amarillo, cuando ésta ya llegaa a su conclusión.
En la recta final de la temporada, en el momento clave para salvar la categoría, de repente el entrenador vasco le da la responsabilidad de ocupar de cerrar la defensa junto a Iker Recio. El gallego jugó casi completos (salvo tres minutos en el intrascendente duelo en Santander) los cuatro últimos encuentros, en los que además, se desenvolvió con mucho desempeño.
Incluso, en la penúltima jornada en Castellón hace el gol del empate que daría un punto clave (como todos los conseguidos ese año a la postre), y de nuevo sostiene la responsabilidad frente al Leganés. Con éxito.
Este último sprint le valió que el club quedara interesado en prolongar la cesión, pero finalmente no cristalizaría y el central regresaba a su club de origen.