Excelente central (central moderno, asociativo y con una gran finura técnica), procedente de la cantera del Real Madrid (primero como cedido, luego ya en propiedad) que puso sus granitos de arena para que el Cádiz firmara dos permanencias en Primera.
Descomunal irrupción, que llegó sin hacer mucho ruido pero que destacaría de forma brillante.
Le costó entrar en el equipo, y es que Cervera no creyó mucho en él al principio. Casualidad o no, fue titular precisamente el día que llegó la primera victoria amarilla, en Vigo ante el Celta, donde cuajó una sensacional actuación.
Confirma las buenas sensaciones en la siguiente jornada en el empate en Carranza frente al Barcelona (primer partido de los pocos que esta temporada quedó la puerta a cero).
Lástima que en Villarreal el equipo encajara tres goles y saliera del alguna manera tocado, porque lo cierto es que hizo una gran actuación incluso en un día así.
Pero el valenciano hizo bueno aquello de “año nuevo, vida nueva” y aprovechó como nadie las oportunidades que le llegaron con la entrada de 2022. Primero aprovechó las muchas ausencias por covid para entrar de nuevo con fuerza en el once, y para luego, convencer a Sergio González cuando éste llegó al banquillo.
En el primer partido de Sergio (Cádiz-Español) sale en el descanso, y a partir de la victoria en el campo del Levante a la siguiente jornada, ya no hubo quien le tosiera. Jugaba todos los minutos. Casi siempre con Luis Hernández, o formando una tripleta con Fali, el central cedido por el Madrid mostraba sus mejores galas, mostrando fuerza física y habilidad con los pies, sin fallos groseros. Sin duda, una de las alegrías de la temporada.
Por desgracia, la siguiente campaña fue para olvidar. Repescado ya en propiedad por los amarillos, tenía pinta de que iba a ser la campaña de su consagración. Pero las lesiones lo machacaron sin piedad y se interpusieron en el camino del que habría sido sin duda su mejor año como profesional en toda su carrera.
Le costó coger el punto de forma óptimo dentro de la vorágine del horrendo inicio liguero. Tanto es así que el propio jugador, cuando Sergio lo dejó fuera contra el Barcelona, admitió que el
toque de atención del técnico había sido escuchado. A partir de ahí, empezamos a ver al mejor Chust, formando una pareja bastante sólida con Luis Hernández. Dándose incluso el lujo de marcar (el que hasta ahora es su
primer y único tanto de amarillo).
Aún tiene tiempo de disputar algunas jornadas más, pero en el duelo en Getafe tiene que retirarse apenas en el minuto 26, y ahí empezó su calvario que sepultó por completo su temporada (ya solo jugaría tres encuentros más en lo que restaba de campeonato, y estamos solo en la jornada 13).
Desesperado ya, tras durar solo media hora en el partido frente a Osasuna en la jornada 31,
decide operarse por fin, esperando que esto le permita estar en plenas condiciones para la siguiente temporada.
La temporada 23-24 es de claros y oscuros (difícil encontrar alguien en la plantilla que no estuviera así) para el central valenciano, al que le costó entrar mucho en juego, a cuenta de las lesiones que arrastraba de la campaña anterior.
Aprovechando la baja de larga duración de su compañero Luis Hernández, y que Meré no terminaba de estar al 100%, el exmadridista cogió carrerilla y se afianzó en el centro de la zaga junto con Fali.
En la segunda vuelta, atrás sus problemas de lesiones y sin sufrir expulsiones delirantes (como la de Vigo), sería indiscutible en la segunda vuelta, en la que Pellegrino lo consideró un fijo en las alineaciones, cuya confianza se ganó a pulso tras sus dos excelentes actuaciones frente a Athletic y Villarreal.
Terminó la temporada en una clara progresión hacia arriba, con algunos momentos memorables como algún gol salvado debajo de la línea de portería, aunque también vio dos rojas, que son demasiadas para los 24 encuentros que disputó. Con todo, un activo en defensa.
De vuelta en Segunda, para la campaña 2024-25, el central demostró su tremendo nivel, demostrando que aquella categoría se le quedaba pequeñísima. Y que si no se recuperaba pronto la Primera, los tiempos de Chust de amarillo se acabarían pronto, como así ocurriría.
Jugó la temporada casi al completo: disputó 40 partidos de liga, 38 de ellos completos. Fue curioso que justo en esos dos partidos en los que no fue titular, y que además fueron consecutivos (jornadas 38 y 39, frente a Córdoba y Almería), marcó en ambos partidos. Especialmente emotivo fue el segundo (en jugada, subiendo desde la defensa, nada de córner), frente a los blanquirojos, ya en el minuto 98, cerraba la remontada.
Como era de esperar, el club no pudo retenerlo por más tiempo en una categoría inferior a la suya, y el Elche se lo terminaría llevando, primero cedido y un año después ya de pleno derecho.