El caso más severo de la muestra es el de Senekowitsch, en la temporada 1988-1989: en sus siete primeras jornadas acumuló dos puntos: dos empates y cinco derrotas. El entrenador austriaco no superó tan pésima racha y fue despedido por Irigoyen igual que ahora con Sergio, tras esos siete partidos, en su caso, los iniciales de ese campeonato.
En la temporada 1983-84 aparece una coincidencia casi simétrica con el actual caso de Sergio: Benito Joanet, firmó exactamente el mismo guión: victoria en el estreno y seis derrotas seguidas después, entre enero y febrero de 1984. Mismo botín (aunque en su caso, fueron dos puntos en siete partidos), mismo orden de resultados en la secuencia; la historia del banquillo ya había escrito esa misma sinfonía en otra época. En su caso, no fue cesado, aunque desgraciadamente, no pudo evitar el descenso a Segunda.
Cabe destacar y es de justicia hacerlo, que lo que ocurrió a estos dos técnicos fue en Primera División, evidentemente mucho más demandante para el Cádiz, donde en la máxima categoría aspira como es lógico a sobrevivir.
Pero ya para el tercer nombre con tres puntos en siete jorndadas sí que encontramos un precedente en la categoría de plata. Hablamos de Hugo Vaca, en esa horrenda (y por desgracia ahora muy recordada por las similitudes) 1993-1994, pero el relato de la racha es otro: tres empates al principio del ciclo (contra Palamós, Barcelona B y Badajoz) para luego sumar cuatro derrotas consecutivas entre octubre y noviembre de 1993 (Murcia, Castellón, Eibar y Leganés). Los mismos tres puntos que Sergio González, pero con un arranque menos contundente en derrotas y un final igualmente demoledor. En este caso el argentino también tuvo que salir tras esos siete partidos (además, perdió los dos partidos de Copa contra el Oviedo).
Así pues, vemos que desgraciadamente la pésima racha de Sergio no es única en la historia, pero no augura nada bueno.